Infoxicación es una palabra de no muy reciente creación (fue usada por primera vez por Alfons Cornellá en 1996, hace ya 20 años) para explicar un sentimiento que nos invade con mucha frecuencia durante el uso de internet: la angustia y la ansiedad que nos provoca el exceso de información y de páginas que encontramos en la red. Además, en esta profusión de datos, muchas veces es muy difícil separar la información verídica de la errónea o inexacta.
Otro elemento adicional que contribuye a la infoxicación es que, en muchas ocasiones, una página nos lleva a otra y luego a otra y a otra; vamos enlazando páginas y datos y descubrimos, por azar, reseñas, artículos, libros, informes que nos resultan interesantes o útiles pero que no eran nuestro objetivo inicial. Queremos guardarlo, clasificarlo y organizarlo pero, poco a poco, se nos van acumulando y al final acaban por ocupar sitio y muchas veces nunca lo acabamos de leer y ni lo usamos.
Hoy en día hay muchas herramientas que nos ayudan a organizar la información que nos interesa, como Diigo o Bundlr, y otras que nos notifican, en función de nuestros intereses, nuevas publicaciones: Blogovin, servicio de alertas de Google, Feedly... Recibimos en nuestro correo electrónico las novedades de los blogs que nos interesan, y, cuando lo abrimos por la mañana, lo vemos invadido de mensajes que muchas veces acaban en la papelera.
Se hace necesario, por tanto, priorizar, ordenar nuestras necesidades de información, seleccionar qué temas son imprescindibles para nosotros y qué fuentes son verdaderamente buenas, interesantes y fiables.
Poco a poco, y gracias al curso que estoy realizando, iremos descubriendo cómo conseguirlo.
Se hace necesario, por tanto, priorizar, ordenar nuestras necesidades de información, seleccionar qué temas son imprescindibles para nosotros y qué fuentes son verdaderamente buenas, interesantes y fiables.
Poco a poco, y gracias al curso que estoy realizando, iremos descubriendo cómo conseguirlo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario